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Mostrando entradas de 2013
ahí donde descubrí al hombre y a la mujer encerrados en la realidad
circundados de objetos, de planicies límítrofes de deseo

qué era la realidad entonces sino tú y yo
y un cúmulo de verdades y mentiras mezcladas

o el juego del sí y el no
la química de la sangre
la noche la noche la noche

el mirarnos frente al espejo
después de hablar del nosotros que no existe

el lóbulo derecho la mano izquierda
espalda cuello vientre
mirando al cielo
o al suelo

y el olor
y el sonido
de tu cuerpo

qué es la realidad ahora sino la memoria
la reminiscencia del deseo
y pensar en el quizás
volver a ver tus ojos
en la oscuridad

Las palomas sangran desde su corazón en volandas
y las mujeres en sus labios se multiplican:
una a una
una a una
una a una;

en su lengua se escriben historias que en cada beso expulsan su anonimato
entonces soy un número
en medio del antes y el después, una boca que entre las calles se asoma
al interior de otra boca
que confunde la libertad;

en su vuelo las alas destrozan mi pecho
desde su corazón abierto, todo es carne y sangre:
una explosión de miembros
al interior de los cuerpos.
Antes del amanecer galopan en el silencio las palabras multiplicándose al infinito. Retrocedo en el tiempo y desde la oscuridad de mis párpados percibo la magnitud de sucesos acumulados en un tiempo excesivamente corto. Sesenta días y sesenta noches que representan lo efímero e inmediato que supone la vida.
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A veces me pregunto qué significa la ausencia. Desaparecer voluntariamente como si la no-presencia diera apertura a otra dimensión del tiempo.Un tiempo particular que exige hacerse presente a costa de nuestra ausencia. Dejé de estar; y el tiempo estuvo, apareció para mis pensamientos y dejé de escribir. El tiempo entonces era la soledad. 
El ensimismamiento concluye cuando los círculos se cierran, cuando los ojos se abren y lo estático comienza a moverse. Entonces los caminos se dibujan como la luz entre las sombras. Así volví a caminar mientras todo parecía ajustarse a una geometría distinta: líneas paralelas y círculos concéntricos como huellas reconocidas en otro tiempo, como l…
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Jugaban a no encontrarse, se declaraban eternos extraviados el uno para el otro, no querían encontrarse porque la búsqueda -entonces- lo era todo. 
Buscaban sus ojos dentro de sus sueños, resbalando en las sombras o cavando espacios en el cielo: ojos sepultureros que enterraban aquello que permanecía inmaculado durante la mirada náufraga.
Buscaban sus labios entre flores palpitantes, los pétalos suaves de sangre se conducían a ciegas dibujándose en su reflejo: la humedad de su geometría: lo cóncavo de su vacío: lo convexo de sus movimientos: la totalidad de los labios descendiendo en la oscuridad.
Buscaban, en fin, su piel de agua para hundirse, para amar como las olas, para no ser terrestres ni celestes; buscaban su piel para hacer la noche y para inventar los días, para recrear lo conocido con cada uno de sus sentidos, para ser el universo, el tiempo y el espacio.
La búsqueda era para su alma una prolongación de cada encuentro, como la pregunta que se halla con cada respuesta. Se perpet…
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Últimamente los días son completamente blancos o grises o azules. Tan inciertos. De día hay sol, un sol que atraviesa los cuerpos hasta lo más profundo de sus partículas; pero luego, por las tardes, la lluvia cae, entonces todo se apaga y me pongo a ver las cosas inundarse desde mi ventana. 

Miro tus fotografías, las calles y los edificios estáticos a través de la lente de tu cámara. Quisiera decirte que quizás te entiendo, que vivimos en la misma ciudad desde hace siglos; que también extraño los años que no he vivido y sólo me es posible retratar cada instante si es en blanco y negro. Quisiera decirte tantas cosas, dejar las palabras una por una sobre tus manos abiertas, como pétalos de flores que nunca conocerán la muerte.

Escucho llover como escucho tu voz, como se observan los ojos reflejados en el reflejo de su propia mirada sobre el agua. No sé dónde estás, no sé adivinar las tardes sin tu tristeza. Cuéntame el secreto de tu ojos, dime que la vida como una nube se disuelve entre …
¿Escribirte cientos de veces, para después olvidar todo? Como si la memoria fuera tan dócil, tan maleable. Como si las palabras en su levedad se fueran con el viento. Quiero escribirte sobre el cielo con las nubes diluyéndose en mis dedos, y en lo ancho de ese mar que desconoces, con olas tristes que no sepan decir adiós, como aquellos que conocen del amor y la ausencia.
Te escribo porque aún no he aprendido a hablar contigo, porque mi voz parece ser acuchillada cuando trato de decir que te quiero, porque la sangre se acumula en mi garganta y las palabras comienzan a solidificarse dentro. Te escribo porque la vida se me escurre entre las dudas, porque con este diálogo ficticio pretendo disipar los miedos que me anidan, y sólo así puedo percibir al soliloquio haciéndose lugar entre las palabras que callo y las que me digo. 
Y porque apareciste entonces, bajo el sol de Marzo, con la mirada esquiva y las palabras claras, con la melodía de tu sonrisa naufragando en mi tristeza y esa luz en…
A tus ojos tristes
de poeta
o nube
o flor entre más te busco más te encuentro


encuentro primaveras de aves y soles divididos
la muerte como un pedazo de vida

y un zoológico de figuras geométricas formando universos en tus ojos de nieve

encuentro esos labios tristes sonríendole al tiempo
y las líneas invisibles que se construyen en tu interior

un cielo impregnado  de tus juegos de palabras

y el amor solito entre fantasmas

encuentro la noche
en donde palpita la mañana

la ciudad que nos habita
de colores
la memoria

un cúmulo
de astros
danzando
nuestras melodías

y al final
o al principio

encuentro
tu corazón
de caleidoscopio
que amanece 
saturado 
de palabras

You know I can't rhyme nor find reason in all the things I say
Los ojos más tristes de la ciudad; del planeta; del Universo. Los ojos más tristes de mi vida. Mira cómo se llenan de palabras, de mujeres, de otros ojos que aparentan guardar un poco de melancolía dentro. ¿Por qué ahora han decidido mirarlo? ¿Qué saben los demás de la tristeza si no existe nada más allá de sus sonrisas, si sus vidas son un océano que se vacía y se llena continuamente de amantes y cervezas y noches sin luces grises alumbrando hojas en blanco y libros desperdigados por el suelo? Ahora todos ansían perderse en sus pupilas, conocerlo, amarlo en secreto. Quisiera saber cuántas palabras han leído dentro de su boca, cuántas veces sus ojos han llovido en sus párpados, cuántos amaneceres han perdido en el aire de sus pulmones. Seguramente ninguno. Yo miro sus ojos de lejos mientras se pierden en algún libro, absortos en una dulce nostalgia que me impide siquiera acercarme. Por eso lo miro a la distancia. Por eso lo leo en secreto. Y escribo.
Nada se compara con sus ojos: trist…
La noche llueve. A lo lejos todo se convierte en puntos de luz blancos y rojos, amarillos y azules, como flores encendidas eléctricamente. El susurro del agua nos disuelve hasta el amanecer y una última verdad nos es revelada desde el fondo de las estrellas [La certeza de la vida se convierte en una ficción universal. La diferencia se halla en la consciencia que se tiene de dicha ficción, no se puede vivir sino en la incertidumbre, cada día se erige imperceptiblemente con base en nuestras elecciones] hasta el relieve de nuestras pupilas. Quizá el cielo blanco revele la pureza perdida como un rastro invisible, perdido en la cotidianidad, y las aves que se anidan en nuestro pecho palpiten cálidas hasta emprender el vuelo. Tanta tristeza encarnada en la vida debería disolverse con melodías como mundos individuales e indisolubles, estructuras etéreas que recrearan los sentidos y establecieran líneas paralelas entre los hombres, y así ya no saber si mis ojos son los tuyos y mi sangre recor…
Cuánta vida encuentro en tus labios, cuánta sangre en tus palabras. A veces me parece que toda la luz del mundo se encuentra debajo de tus párpados, que las sombras se dispersan desde el fondo de tus ojos hasta la memoria de mi tristeza.
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Se desprendía de la tierra aflorando entre tu cuerpo. Un bálsamo de sangre se hacía tangible a través de su piel de espuma. Se escondía detrás de los árboles, cerraba tus ojos con sus manos. El amanecer danzaba sobre sus párpados desvaneciéndose en sus ojos de ginebra. Solía sumergirse en el agua o en las flores como una sombra. El grito de las aves era la sangre de sus alucinaciones. Su cuerpo emergía en el crepúsculo como un sopor nebuloso que segregaba el tiempo y el espacio de la realidad que trazaba en tus sentidos.

Duelen las palabras, duele la ausencia, duele esta vida plagada de vacío.  Duele el cuerpo desgastado, duele la incertidumbre, duelen las preguntas que nadie dice.
A veces despierto deseando que el sueño me venciera mil veces, que este dolor fuera tan insoportable para impedir expulsarme al mundo y así ya nunca abrir los ojos, nunca mirar sus rostros otra vez, ni esa tristeza  que circunda al mundo, no volver a ser parte de algo a lo que nunca pertenecí. 
No me importaría si este fuera mi último sueño. No hay nada que me una a la realidad del ahora, a estos días tan ausentes. Si no hubiera leído a Francisco Umbral no hubiera hecho de su libro mi consigna y hoy sería feliz a pesar de todo: "Quizá no me vaya nunca. Soy cobarde. Pero en todo caso, no quiero unirme a nada, a nadie. Ni si quiera a ti, por lo menos quiero estar libre para tener ilusión de que puedo irme en cualquier momento". Todo es un pretexto, ni Francisco Umbral, ni Kundera, ni Neruda tienen la culpa en su totali…
¿Qué tanto pensamos lo que decimos?  ¿Es por su importancia o por su insignificancia por lo que mencionamos las cosas? 
La polisemia es el origen de mi caos.
Cerraba los ojos lo más fuerte que podía deseando que no lo mirara. Al abrir sus ojos encontraba los míos sólo por unos segundos y otra vez sus párpados se cerraban, sonriendo con la sonrisa más pura del universo. Esa sonrisa se disolvía lentamente con los ojos cerrados entre los brazos de su madre hasta perderse en sueños. Durante ese letargo extendía su mano como para alcanzarme, con los ojos todavía cerrados, y aún en sueños, su mano seguía flotando levemente en dirección mía. Yo no podía dejar de mirarlo, terminé por cerrar mi libro de Kundera, para observar en su totalidad aquella mínima mano, y ese cuerpo como una máscara de la muerte, la respiración apenas perceptible en medio de la pureza que emergía de sí mismo. Cuando su madre se levantó quise decirle adiós, pero el sueño lo había vencido, su mano no tocó mi mano, y sus ojos quizás se olvidaron de los míos.
I can barely breathe when I'm here, when everybody's there. I'd go away and leave everything if I can. I don't care about nothing, seriously, nothing at all. We're learning with the dust while nothing changes. I'm wide awake but still dreaming, and this life is such a disaster.


[Just a field of eyes, morning lovers who set you free within the sun. I thought about them at dawn. The sky was a skin of mallow in my brain and they were flowers blooming in a unfixed heart. I love them in my head]
This city lights me up. I look at the floor and I can see the sunset in. Floating in these words, driving myself to ruin. At least I'm sure of one thing, I won't miss anything.

Maybe a song. Sweet chords with the sadness of the world in them. A song that you don’t understand because you don’t know my sadness. You don’t know the road where I’m walking in.

[You used to be my beast, the wanderer of my streets, the sun above my eyes. You used to be the whisper in my ear, t…
Llorar durante el viaje, en medio de una ciudad que no pertenece ni a sí misma, como una historia que ha dejado de contarse. Los rostros te miran en su vacuidad como si desconocieran las palabras y sus pupilas de lengua lamen todo lo que miran. Tú no quieres ser parte de eso, pero lo eres. También observas y también lames. Y todos escurrimos como flores desperdiciadas en el árbol más lejano del camino.
La luz se tiñe de malva a estas horas. La hora de la soledad, la edad del vacío, la llaga que se enciende debajo de la piel de la memoria. Ahora comprendo que nada puede abandonarse, todo parece una condena. Por eso sueño con un vuelo imposible que no conozca de despedidas ni de regresos; y me pregunto si surgimos de la casualidad o de alguna metáfora, si las palabras bastan cuando no se pronuncian, si el cielo que sus ojos iluminaban volverá a ser el mismo.
La búsqueda es un retorno, el encuentro es el camino que promete el infinito, entonces la mirada se dilata en el horizonte y los pie…
Existe un coágulo entre ellos que tiende a disolverse por las noches cuando las aves fluctúan en sus voces transmutando en palabras pronunciadas al azar. Flashes infinitos. Ojos eternos que no dejan de mirarse a través del papel. Se desnudan ante una cámara a escala que reduce su visión milimétricamente y no es posible observar más allá de una porción de sus cuerpos. Esa es la medida del deseo que desean: medio centímetro de piel que permanece oculto fuera de la lente configurando sus sentidos en una totalidad relativa. Oleadas ínfimas de vértigo. Párpados como nubes cubriendo al sol. Un lenguaje estructurado levemente por imágenes que juegan a ser inasequibles y representan la posibilidad de dividirse el uno frente al otro mientras se entrelazan geométricamente a través de un artificio imperceptible.
Mis ojos se saturan en la arista celeste donde se triangula el sol como un punto de fuga en el que la luz permea gradualmente la tierra. He numerado cada amanecer de humo rosáceo desde hace tiempo mientras cada instantánea suya palpa los bordes de mis venas sin desvanecerse completamente. Ahora todo parece un resplandor que renace una y otra vez dentro de un universo configurado sin sentido. 
[la primavera es sólo un pretexto para la sinestesia]

la práctica humana que define lo determinante y lo determinado converge en los huesos en la piel en la sangre en lo universal donde nacen las particularidades cuando pronuncias mi nombre y la identidad se desata durante ese instante en el que creo [re]existir

Sobre el furor divino

" [...] En efecto, al recobrar por la forma de la belleza que los ojos ofrecen un cierto recuerdo de la belleza verdadera e inteligible, la deseamos con un inefable y oculto ardor de la mente. A este ardor, en fin, Platón acostumbra llamarlo amor divino, definiendo la elevación a partir del aspecto de la semejanza corpórea como deseo de volver a contemplar de nuevo la belleza divina.
Después de esto es inevitable que el que así es impresionado, no sólo ansíe aquella belleza superior, sino que también sienta deleite por el aspecto de aquélla que se le ofrece claramente a los ojos. De esta forma, pues, ha sido regulado por la naturaleza, de manera que quien apetece algo, también sea deleitado por la belleza de aquello. Pero piensa Platón que es propio de un ingenio más rudo y de la corrupción de la naturaleza el hecho de que alguno llegue a desear solamente las sombras de aquella verdadera naturaleza, y no admire nada más fuera de aquella apariencia que se ofrece a los ojos. Sostien…
quizás esto respondería a todas esas preguntas no hay nada que pueda explicar nada de lo que fue o lo que pudo ser nada de lo que es nunca tuve nada que decir
If. Pink Floyd
If I were a swan, I'd be gone. If I were a train, I'd be late.
and if I were a good man,
I'd talk with you more often than I do.

If I were to sleep, I could dream.
If I were afraid, I could hide. If I go insane, please don't put your wires in my brain.
If I were the moon, I'd be cool.
If I were a rule, I would bend. If I were a good man, I'd understand the spaces between friends.
If I were alone, I would cry.
and if I were with you, I'd be home and dry. and if I go insane, will you still let me join in with the game?
If I were a swan, I'd be gone.
If I were a train, I'd be late again. If I were a good man, I'd talk with you More often than I do.



Me adhiero a tu voz de naufragio y rompemos en el viento. Resplandece. Viajamos entre las palabras que deshacen el tiempo cuando los límites se desvanecen. Los muros que nos dividen se deshacen con cada paso y el amanecer disuelve los astros con su palpitación áurea.
Lejos de ti, las cosas que no puedo nombrar construyen un tejido que me conduce a donde has estado, el instante previo en que inundas el vacío que desgasta nuestros órganos se hace tangible en la guarida de tus ojos. Contemplo el origen del horizonte al borde del silencio. Son tus palabras las que quiero escuchar, tu voz que se tiñe de ríos de sangre como vetas de miel. 
Pero vamos a ninguna parte, a donde el  aire, al lugar en donde las flores crecen cuando nadie las mira, en donde te elevas como la luz después del sueño en lo hondo de este firmamento desconocido.
En la levedad rompemos y la noche se fragmenta. El ruido del mundo se ahoga en nuestros oídos y lo cruzamos todo sin llegar aquí.
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De pronto encuentras la sombra primitiva de algún vuelo promisorio en el cielo que habías abandonado, ese cielo colmado de cuerpos fragmentados, ya sin nombre. Ahora aquellas alas arden en tu pensamiento, se desgarran como el amanecer en una transfusión de matices. Su vuelo y sus alas. Sus ojos que contemplan lo no observado. Su mirada como un paréntesis acompañando cada idea que despierta sobre tu mente.


Olvida los días que han estado contigo sin ser necesarios. Abre los ojos y renace en cada objeto que aparece frente a ti. El horizonte está colmado de tus pupilas, el mapa que jamás comprendiste no es sino la prolongación del deseo, la extensión del sueño donde la carne fluye en marejadas celestes, inunda la tierra y desciende hasta tus entrañas como una Venus voraz. 
Quisiera interpretar lo inmaterial pero ahora eso resulta excesivo. Encuentro en tu sombra los mecanismos de la luz, el éter que cierra mi garganta acercándome a la muerte, la sangre primitiva de los astros y el espíritu …
un terremoto nosotros en la azotea respirando el suelo múltiples caídas sobre el mismo espacio agitando nuestras vísceras desgastadas
hace unas horas aquel hombre me ofreció fumar eso de una varilla perfumada mis pulmones se llenaron y vaciaron en un segundo luego sentí el vértigo y las náuseas y la sensación de no querer volver a hacerlo aunque sabía que quizás no podría
entonces encontré a aquella extranjera blanca y pálida y extraña que quería probar de mi varilla se la di completa y la dejé fumando ahí
subí a la azotea con los demás sabíamos que la tierra se sacudiría así que nos acostamos boca abajo con los brazos extendidos esperando que el estremecimiento llegara a nuestros cuerpos
Summer nights are softened by your hands the lack of light show us the real monster who lives in the deepest cave of our hearts.
This velvet sky now blooms in your polished lips, last dawn you rode its clouds like a fucking cavalier and everything was glowing water between your thighs; you whispered in my ear the secrets of the stars scattering your silky blood all over my dreams, but nothing was real beneath my eyelids.
Awakened by the pale sound of an anonymous sigh we drive ourselves into the nothing-road where everything is handled by a stunning ecstasy. Acid tones dye our veins under the blankets while webreathe the air or something similar;
listen to the earth- you said some voices are truly scared let’s run through the burnished flowers filling our throats with their scented swells.