viernes, junio 24, 2016

déjame besarte el corazón

besarte hasta la sangre

fulminada de sueños


y tocarte en las palabras 

bajo el agua de tus ojos


para que no me olvides 

para que la noche náufraga 

no nos abandone

con la máscara del amanecer

para que el tiempo se desvanezca 

como un secreto 
a punto de morir
en el borde de los labios

lunes, abril 25, 2016

"¿Pero cuándo el amor es propiamente amor? ¿Puede uno amar a quien le acompañó por una hora? ¿Por dos horas, dos meses, dos años, dos minutos? ¿Se ama a quien se conoce, justamente por eso, o es quizás al revés: conocemos para mejor desconocer, y así poder amar sin el estorbo de la realidad? ¿No es cierto que quienes más se aman son a veces quienes menos se conocen? Ni una sola de estas preguntas se plantea jamás para buscar respuesta verdadera. Ninguna la tiene, ni la tendrá, a menos que uno decida imponérsela, casi siempre de acuerdo con su más absoluta inconveniencia. Incluso sin respuesta, lanzadas al espacio estratosférico de los propios insomnios, las preguntas que apuntan a la probable existencia del amor suelen aparecer cuando no queda tiempo, ni voluntad, ni siquiera osadía para ponerlas en duda. Preguntarse si por casualidad se ama equivale a plantear una alternativa entre felicidad y desdicha, buena y mala fortuna, besos y bofetadas. Se elige ser feliz, besado, afortunado, aun en la certeza de que sucederá lo opuesto, igual que se le dice ‘que te vaya bien’ a un enfermo terminal. Elegimos a veces a costillas de la conveniencia y el sosiego, por razones tan inaccesibles como irracionales, por eso las preguntas laten sin respuestas, y al final son capaces de aceptar cualquiera. El amor es lo más parecido a las mentiras. Justifica u opaca a la razón, por derecho o torcido que parezca, no requiere de justificaciones, se reproduce a la menor provocación y exige todo el crédito del mundo. Además de que nadie o casi nadie puede vivir tranquilo en su total ausencia. Por eso, cuando vienen las preguntas, lo hacen acompañadas de su correspondiente hilera de respuestas obvias. Sí. Claro. Por supuesto. Para siempre. ¿Por qué no? Cualquier cosa con tal de no quedarse en esta orilla solitaria, qué más da si después del amor está la nada. ¿O es que alguien está aquí sin entender que al final de la vida no queda más que muerte?"

Fragmento del libro: "Diablo Guardián", escrito por Xavier Velasco.

martes, abril 19, 2016

escribes en el aire
como si nubes derramaran de tus dedos
como si colocaras una a una sobre el cielo
dispuestas a convertirse en lluvia

las palabras-nubes son luz en tus manos 
llueven despacio en líneas fragmentadas 
sobre el polvo y la tierra seca 

escribes como un sol invisible
hilvanando entre las sombras
un parpadeo de sueño
y el aliento de flores muertas

déjame respirar 
la pureza de tu cielo
alcanzar tus nubes
flotar en la levedad de tu universo 

déjate llover 
inunda esta ciudad de ciegos
donde aún quedan latidos
de cuerpos dispuestos a desnudarse 



viernes, abril 15, 2016

juguemos a respirar juntos
a inventar palabras nuestras:
un idioma dentro del sueño

juguemos a la poesía
a fingir que el tiempo es estático
a que estás conmigo
y que estoy contigo
cuando ya sólo estremece tu sombra

juguemos a que sé dónde encontrarte
a que no he olvidado cómo caminar 
sobre el eco de tu voz
ni cómo devolverle el sentido a tu andar 

quiero disipar las nubes de tu cielo
sembrando estrellas
de luz inmortal
para que no desaparezcas nunca 

ni el silencio más cotidiano 
es lo mismo sin tu presencia
crisálida en flor  
siempre eterna en mi memoria 

juguemos a que estás aquí 
y a que la marea aún aroma 
este viaje
en el que coincidimos