Vienes del sonido, recreas la existencia dentro de un vórtice arbóreo que ya no sabe cómo morir. Ahora todo se sabe dentro de ti, en el alba y el crepúsculo que nacen en la inhalación de cada día y el filo que escurre constante sobre ciudades sin nombre. No me olvides porque no hay mañana; porque aquí hay una perpetua urgencia de tu voz flamígera, de tus palabras claras; porque las madrugadas transcurren sin sentido si sé que no estás y éste vuelo desciende hacia la nada. No me olvides porque no hay mañana, no hay mañana .
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Sobre el cielo las nubes galopando, el sueño almidonado de no volver a despertar durante el invierno me deshace los huesos; entonces te escucho decir que la noche se bebe en dos o tres tragos, sin alcohol y sin dormir, hablándome con palabras como venas saturadas de sangre nevada, mientras agitas tus ojos entre los míos. Mañana te haré flotar. La noche se agotará en la selva pétrea de tus raíces y las puertas cerradas sin llave concebirán un camino de interrogaciones, donde las luces de los autos tendrán nombre y cualquier rostro resultará ilegible al abrir la boca. Por ahora sólo hay tierra bajo nosotros; mi mano sobre tu cuerpo concibe tu estructura imperceptible, como el principio de las sombras rasgando lo impreciso.
Aquí los triángulos no son perfectos
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Aquí las noches no son lo mismo que allá donde tú, en los cuartos tapizados con madera en los que cavas tus palabras después del humo y antes del alcohol; y las calles que son luces de nostalgia al sur del continente. Aquí no podemos transitar las horas muertas devorando nuestros organismos hasta el amanecer y las palabras nunca sacian el silencio. Aquí las aves vuelan para no volver. (Bordeando los límites de las estrellas encuentras un refugio insalvable, armado hasta los huesos ahogas el mundo con tu voz, y el último de los sonidos se dibuja en la línea de tus labios. ¿Era esa la sonrisa que dormía a los pájaros en su vuelo? ¿La que aguardaba dentro de mis ojos como vaho diluyéndose con cada parpadeo?) Yo sólo soy la sombra que te mira al despertar para tejer entre mis dedos palabras que tu boca deshace con un mutismo de sueño; yo te guardo el espacio que no quiero que habites. Ahora te lo digo: caminamos largamente para no llegar aquí. Aquí los triángulos no son perfec...
ERRR-Magazine #19 - Colmillos de pelo
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I Son tus ojos este momento. Es la saudade. Refléjame en tus pupilas la inmortalidad del ahora, tiempo y espacio en que el deseo es tangible; la realidad contenida en el instante va cercando lentamente su contrario, una línea invisible ya me une a tu mirada. Imagino, o intuyo, que lo ideal no asesinará ni lo efímero ni su verdad, mientras mis ojos no abandonen tu mirada. II Cuando los pensamientos deciden despertar sobre tu cuerpo, cuando amaneces escurriendo las palabras de la noche anterior. Respírame, dices. Eres tú, eres sin mí pretendiendo ser conmigo, son tus manos que me obligan a decirte seamos. Entonces emergemos dentro de esa sensación que los sentidos no perciben, nos elevamos el uno dentro del otro mientras el tiempo deja de ser tiempo y ya no existe principio ni fin. III Despiértame al abrir los ojos. Abre mis párpados como si fueran tuyos. Tal vez así el tiempo me sea devuelto. Sumérgeme en el segundo, en la hora; regresa sin mí a la memoria de aqu...
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Son tus ojos el símbolo de lo etéreo. Me haces ascender hacia donde la luz se corrompe, a punto de tornarse en sombra. Allá, tus ojos. Miro el reflejo de la luz que emerge de tus pupilas hasta herirnos. Un dolor mesurable, hipnosis sagrada que circunda el fin. Horizonte que penetro, sin ser el sol, sin ser el viento. Dos ojos terrenales que pretenden descifrar el origen de la pureza, el mar de los secretos. Tus ojos conmigo, noche donde naufragan los cuerpos, sed eterna, santuario del incendio.
Sustitutos
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Al parecer somos sustituibles, reemplazables, nuestro fin es seguro pero sin saber cómo ni cuando. El olvido nace abruptamente y al mismo tiempo todo se convierte en recuerdo. Ya nada es, uno deja de ser, ni siquiera queda el vacío, porque nuestro espacio es ocupado por alguien más. Nada se puede hacer, tal vez caer en el mismo juego y tratar de suplantar lo que se ha perdido. Entonces comienza la búsqueda, o en el mejor de los casos, el remplazo se hace presente sin haberlo buscado. Las comparaciones son inevitables, la nostalgia emerge. Dependiendo del suplente, uno se da cuenta de que en ambos casos (al haber sido sustituido, y posteriormente al sustituir) nadie es el último, ni el mejor, siempre habrá algo a lo que se tenga mayor preferencia. Así transcurre la vida, desechándonos como objetos, voluntariamente, o sin quererlo, incluso a veces sin darnos cuenta. ¿Suplir o no suplir? ¿Qué hacer cuándo irrumpe en nuestra existencia alguien que nos corresponde de una mane...
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Súbita ausencia en que te miro, ya no hay pupilas que me devuelvan la memoria. Te miro, desnudo el filo de tu luz, apenas sobre mis labios renace la muerte. Exhalas círculos de humo, geometría intangible que me conduce hacia tu boca, donde aspiro lentamente con la vaga intención de retenerte en mi organismo. Abro mis párpados y descubro la cadencia atípica de tus ojos oscuros, torrente, tempestad de pestañas, guardianas de tus tristes reflejos. Dejo de mirarme en tus ojos para comenzar a escucharte. Contigo no existe el silencio, tú eres la palabra, el sonido que no sabe cómo morir. Ahora sólo soy tu voz, sólo el lenguaje de tu cuerpo. Contigo sólo soy, sólo dejo de ser.
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Nada en tu ser me parece real no encuentro tu fin dentro de mí. Tus ojos van más allá de la creación ola etérea, sol oscuro sombra en la que desnudo mi reflejo. Y tus labios de luz escondida descubierta sólo por quien los absorbe, tornan la materia inmortal cuando uno es presa de su abismo. Tus manos podrían ser dioses eternos redentores sobre mi cielo, sagrado contacto fatal con tu limbo inmaculado como destino. Pero sólo tus palabras son capaces de devolverme lo tangible abren mis ojos para hallar tú caos que es el origen mismo de lo verdadero.
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Este es el primer insomnio que me causas. Un cúmulo de preguntas sin respuesta. Una espera que parece eterna. Una de esas veces en que me parece que lo estoy perdiendo todo, pero sólo se trata de ti. Hace unos meses ni siquiera te conocía, mis pensamientos no eran tuyos, ni mis días ni mis noches. Pero el ayer no es el ahora, y hoy eres una idea constante en mi cabeza, eres la noche sin sueño y esa duda en la garganta. También se que el ahora no es el mañana, y para mi alivio, tal vez todo deje de ser lo que es para convertirse en un simple recuerdo. Nada es necesario. Eso lo sé, o más bien es lo que quiero creer ahora. No eras necesario hace unos meses, no tienes porque serlo ahora ni nunca. Simplemente apareciste en mi vida, no sé porque motivo, no me importa; y ahora sólo lamento saber que no encontraré a nadie que se parezca en lo más mínimo a ti. Porque no quiero buscar, porque sé que sería inútil, porque personas como tú hay pocas, y porque el universo sería atípicamente b...
El desorden de mi espíritu
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"Terminé por encontrar sagrado el desorden de mi espíritu" Arthur Rimbaud El desorden de mi espíritu: corpóreo, tangible, humano, tú. ¿Cómo podría no ser sagrado? Sacro, puro, mío. ¿Realmente podría este desorden no serlo? Si esta inestabilidad tiene nombre y alma, si este desorden es consecuencia de tu propio espíritu. Terminé por encontrarte sagrado, por ser la deidad en que no creía, por ofrendarte mi vacío, por saberte origen de mi caos.
A nada, a nadie
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"Quizá no me vaya nunca. Soy cobarde. Pero en todo caso, no quiero unirme a nada, a nadie. Ni si quiera a ti. Por lo menos quiero estar libre para tener ilusión de que puedo irme en cualquier momento" Francisco Umbral Saber que la unión no es tan profunda como para ser un motivo y entonces quedarme. Saber que en realidad no me he unido a nada, porque puedo irme a pesar de esa supuesta unión. Saber que esas palabras son ciertas: "insensible y valemadrista"; las escuché y las tengo presentes, porque sé que son verdad, porque no puedo comprobar lo contrario. ¿He perdido mi calidad de humano? ¿He llegado a reducirme a la simple animalidad? ¿En qué momento dejé de ser capaz de creer en el móvil en el que todos creen? Lo peor es que no me importa una vida más allá de mí, sin compenetrarme, sin dar más de lo que pueda controlar. Esto soy, esto ha hecho el tiempo de mí. Un ser que a pesar de sus inequívocas intenciones ha preferido permanecer estático; ...
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Tus ojos miran más allá de lo tangible, te observo tratando de leer tu rostro, pero es inútil, sólo obtengo especulaciones y conjeturas. Sé que te refugias en lo irreal porque no te es suficiente este universo irremediable, más que dolor, encuentras soluciones apócrifas y miras tu reflejo en esos seres que vencen porque alguna vez fueron derrotados. Sólo tu lo sabes. ¿Qué más me puedes decir de tu soledad? ¿Cuántas lágrimas derramaron tus ojos infantiles? Cuánto dolor que no me pertenece.
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Después de haber mordido el miedo y tragado su misterio sé que la oscuridad se acerca para desgarrarnos en silencio. Seremos condenados a un abismo sin fin traicionados por nuestra propia luz, esta vez no habrá resurrección. La incertidumbre se nos ha clavado como una daga nuestros pétalos se desangran hacia una tempestad en donde las flores no cicatrizan. Nos hundimos en un demonio cada vez más profundo sin testimonios sin arrepentimiento; penetramos en este túnel sin sombras, cielo eterno que agoniza, donde nada puede salvarnos si somos los culpables del crimen. Nuestra caída me atormenta no puedo escapar de mi conciencia sólo quiero abandonar esta fosa de cenizas y hallar el sepulcro etéreo en donde un día transitamos, saber dónde se encuentra el ángel sombrío que descendió una noche para hacerme renacer.