"¿Pero cuándo el amor es propiamente amor? ¿Puede uno amar a quien le acompañó por una hora? ¿Por dos horas, dos meses, dos años, dos minutos? ¿Se ama a quien se conoce, justamente por eso, o es quizás al revés: conocemos para mejor desconocer, y así poder amar sin el estorbo de la realidad? ¿No es cierto que quienes más se aman son a veces quienes menos se conocen? Ni una sola de estas preguntas se plantea jamás para buscar respuesta verdadera. Ninguna la tiene, ni la tendrá, a menos que uno decida imponérsela, casi siempre de acuerdo con su más absoluta inconveniencia. Incluso sin respuesta, lanzadas al espacio estratosférico de los propios insomnios, las preguntas que apuntan a la probable existencia del amor suelen aparecer cuando no queda tiempo, ni voluntad, ni siquiera osadía para ponerlas en duda. Preguntarse si por casualidad se ama equivale a plantear una alternativa entre felicidad y desdicha, buena y mala fortuna, besos y bofetadas. Se elige ser feliz, besado, afortun...
Entradas
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
escribes en el aire como si nubes derramaran de tus dedos como si colocaras una a una sobre el cielo dispuestas a convertirse en lluvia las palabras-nubes son luz en tus manos llueven despacio en líneas fragmentadas sobre el polvo y la tierra seca escribes como un sol invisible hilvanando entre las sombras un parpadeo de sueño y el aliento de flores muertas déjame respirar la pureza de tu cielo alcanzar tus nubes flotar en la levedad de tu universo déjate llover inunda esta ciudad de ciegos donde aún quedan latidos de cuerpos dispuestos a desnudarse
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
juguemos a respirar juntos a inventar palabras nuestras: un idioma dentro del sueño juguemos a la poesía a fingir que el tiempo es estático a que estás conmigo y que estoy contigo cuando ya sólo estremece tu sombra juguemos a que sé dónde encontrarte a que no he olvidado cómo caminar sobre el eco de tu voz ni cómo devolverle el sentido a tu andar quiero disipar las nubes de tu cielo sembrando estrellas de luz inmortal para que no desaparezcas nunca ni el silencio más cotidiano es lo mismo sin tu presencia crisálida en flor siempre eterna en mi memoria juguemos a que estás aquí y a que la marea aún aroma este viaje en el que coincidimos
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
ahí donde descubrí al hombre y a la mujer encerrados en la realidad circundados de objetos, de planicies límítrofes de deseo qué era la realidad entonces sino tú y yo y un cúmulo de verdades y mentiras mezcladas o el juego del sí y el no la química de la sangre la noche la noche la noche el mirarnos frente al espejo después de hablar del nosotros que no existe el lóbulo derecho la mano izquierda espalda cuello vientre mirando al cielo o al suelo y el olor y el sonido de tu cuerpo qué es la realidad ahora sino la memoria la reminiscencia del deseo y pensar en el quizás volver a ver tus ojos en la oscuridad
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Las palomas sangran desde su corazón en volandas y las mujeres en sus labios se multiplican: una a una una a una una a una; en su lengua se escriben historias que en cada beso expulsan su anonimato entonces soy un número en medio del antes y el después, una boca que entre las calles se asoma al interior de otra boca que confunde la libertad; en su vuelo las alas destrozan mi pecho desde su corazón abierto, todo es carne y sangre: una explosión de miembros al interior de los cuerpos.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Antes del amanecer galopan en el silencio las palabras multiplicándose al infinito. Retrocedo en el tiempo y desde la oscuridad de mis párpados percibo la magnitud de sucesos acumulados en un tiempo excesivamente corto. Sesenta días y sesenta noches que representan lo efímero e inmediato que supone la vida. --- A veces me pregunto qué significa la ausencia. Desaparecer voluntariamente como si la no-presencia diera apertura a otra dimensión del tiempo.Un tiempo particular que exige hacerse presente a costa de nuestra ausencia. Dejé de estar; y el tiempo estuvo, apareció para mis pensamientos y dejé de escribir. El tiempo entonces era la soledad. El ensimismamiento concluye cuando los círculos se cierran, cuando los ojos se abren y lo estático comienza a moverse. Entonces los caminos se dibujan como la luz entre las sombras. Así volví a caminar mientras todo parecía ajustarse a una geometría distinta: líneas paralelas y círculos concéntricos como huellas reconocidas en otro...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Jugaban a no encontrarse, se declaraban eternos extraviados el uno para el otro, no querían encontrarse porque la búsqueda -entonces- lo era todo. Buscaban sus ojos dentro de sus sueños, resbalando en las sombras o cavando espacios en el cielo: ojos sepultureros que enterraban aquello que permanecía inmaculado durante la mirada náufraga. Buscaban sus labios entre flores palpitantes, los pétalos suaves de sangre se conducían a ciegas dibujándose en su reflejo: la humedad de su geometría: lo cóncavo de su vacío: lo convexo de sus movimientos: la totalidad de los labios descendiendo en la oscuridad. Buscaban, en fin, su piel de agua para hundirse, para amar como las olas, para no ser terrestres ni celestes; buscaban su piel para hacer la noche y para inventar los días, para recrear lo conocido con cada uno de sus sentidos, para ser el universo, el tiempo y el espacio. La búsqueda era para su alma una prolongación de cada encuentro, como la pregunta que se halla con c...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Últimamente los días son completamente blancos o grises o azules. Tan inciertos. De día hay sol, un sol que atraviesa los cuerpos hasta lo más profundo de sus partículas; pero luego, por las tardes, la lluvia cae, entonces todo se apaga y me pongo a ver las cosas inundarse desde mi ventana. Miro tus fotografías, las calles y los edificios estáticos a través de la lente de tu cámara. Quisiera decirte que quizás te entiendo, que vivimos en la misma ciudad desde hace siglos; que también extraño los años que no he vivido y sólo me es posible retratar cada instante si es en blanco y negro. Quisiera decirte tantas cosas, dejar las palabras una por una sobre tus manos abiertas, como pétalos de flores que nunca conocerán la muerte. Escucho llover como escucho tu voz, como se observan los ojos reflejados en el reflejo de su propia mirada sobre el agua. No sé dónde estás, no sé adivinar las tardes sin tu tristeza. Cuéntame el secreto de tu ojos, dime que la vida como una nube se disuelv...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
¿Escribirte cientos de veces, para después olvidar todo? Como si la memoria fuera tan dócil, tan maleable. Como si las palabras en su levedad se fueran con el viento. Quiero escribirte sobre el cielo con las nubes diluyéndose en mis dedos, y en lo ancho de ese mar que desconoces, con olas tristes que no sepan decir adiós, como aquellos que conocen del amor y la ausencia. Te escribo porque aún no he aprendido a hablar contigo, porque mi voz parece ser acuchillada cuando trato de decir que te quiero, porque la sangre se acumula en mi garganta y las palabras comienzan a solidificarse dentro. Te escribo porque la vida se me escurre entre las dudas, porque con este diálogo ficticio pretendo disipar los miedos que me anidan, y sólo así puedo percibir al soliloquio haciéndose lugar entre las palabras que callo y las que me digo. Y porque apareciste entonces, bajo el sol de Marzo, con la mirada esquiva y las palabras claras, con la melodía de tu sonrisa naufragando en mi tristeza ...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
A tus ojos tristes de poeta o nube o flor entre más te busco más te encuentro encuentro primaveras de aves y soles divididos la muerte como un pedazo de vida y un zoológico de figuras geométricas formando universos en tus ojos de nieve encuentro esos labios tristes sonríendole al tiempo y las líneas invisibles que se construyen en tu interior un cielo impregnado de tus juegos de palabras y el amor solito entre fantasmas encuentro la noche en donde palpita la mañana la ciudad que nos habita de colores la memoria un cúmulo de astros danzando nuestras melodías y al final o al principio encuentro tu corazón de caleidoscopio que amanece saturado de palabras You know I can't rhyme nor find reason in all the things I say
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Los ojos más tristes de la ciudad; del planeta; del Universo. Los ojos más tristes de mi vida. Mira cómo se llenan de palabras, de mujeres, de otros ojos que aparentan guardar un poco de melancolía dentro. ¿Por qué ahora han decidido mirarlo? ¿Qué saben los demás de la tristeza si no existe nada más allá de sus sonrisas, si sus vidas son un océano que se vacía y se llena continuamente de amantes y cervezas y noches sin luces grises alumbrando hojas en blanco y libros desperdigados por el suelo? Ahora todos ansían perderse en sus pupilas, conocerlo, amarlo en secreto. Quisiera saber cuántas palabras han leído dentro de su boca, cuántas veces sus ojos han llovido en sus párpados, cuántos amaneceres han perdido en el aire de sus pulmones. Seguramente ninguno. Yo miro sus ojos de lejos mientras se pierden en algún libro, absortos en una dulce nostalgia que me impide siquiera acercarme. Por eso lo miro a la distancia. Por eso lo leo en secreto. Y escribo. Nada se compara co...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
La noche llueve. A lo lejos todo se convierte en puntos de luz blancos y rojos, amarillos y azules, como flores encendidas eléctricamente. El susurro del agua nos disuelve hasta el amanecer y una última verdad nos es revelada desde el fondo de las estrellas [La certeza de la vida se convierte en una ficción universal. La diferencia se halla en la consciencia que se tiene de dicha ficción, no se puede vivir sino en la incertidumbre, cada día se erige imperceptiblemente con base en nuestras elecciones] hasta el relieve de nuestras pupilas. Quizá el cielo blanco revele la pureza perdida como un rastro invisible, perdido en la cotidianidad, y las aves que se anidan en nuestro pecho palpiten cálidas hasta emprender el vuelo. Tanta tristeza encarnada en la vida debería disolverse con melodías como mundos individuales e indisolubles, estructuras etéreas que recrearan los sentidos y establecieran líneas paralelas entre los hombres, y así ya no saber si mis ojos son los tuyos y mi sangre reco...
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Se desprendía de la tierra aflorando entre tu cuerpo. Un bálsamo de sangre se hacía tangible a través de su piel de espuma. Se escondía detrás de los árboles, cerraba tus ojos con sus manos. El amanecer danzaba sobre sus párpados desvaneciéndose en sus ojos de ginebra. Solía sumergirse en el agua o en las flores como una sombra. El grito de las aves era la sangre de sus alucinaciones. Su cuerpo emergía en el crepúsculo como un sopor nebuloso que segregaba el tiempo y el espacio de la realidad que trazaba en tus sentidos.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Duelen las palabras, duele la ausencia, duele esta vida plagada de vacío. Duele el cuerpo desgastado, duele la incertidumbre, duelen las preguntas que nadie dice. A veces despierto deseando que el sueño me venciera mil veces, que este dolor fuera tan insoportable para impedir expulsarme al mundo y así ya nunca abrir los ojos, nunca mirar sus rostros otra vez, ni esa tristeza que circunda al mundo, no volver a ser parte de algo a lo que nunca pertenecí. No me importaría si este fuera mi último sueño. No hay nada que me una a la realidad del ahora, a estos días tan ausentes. Si no hubiera leído a Francisco Umbral no hubiera hecho de su libro mi consigna y hoy sería feliz a pesar de todo: "Quizá no me vaya nunca. Soy cobarde. Pero en todo caso, no quiero unirme a nada, a nadie. Ni si quiera a ti, por lo menos quiero estar libre para tener ilusión de que puedo irme en cualquier momento" . Todo es un pretexto, ni Francisco Umbral, ni...