viernes, julio 19, 2013

dos años

El diecinueve de Julio del 2011 creé este blog, hace dos años. Si me detengo a pensar, las cosas eran muy distintas. Fue un año importante, más que cualquier otro. Desde meses antes, casi un año -ahora lo distingo con claridad- tenía una obsesión con J. Creo que a nadie le he vuelto a tener tanta devoción como a su persona, todos mis pensamientos eran suyos, le escribía casi a diario, mis sentimientos eran totalmente puros y abarcaron una gran parte de mí durante mucho tiempo. Todo él me resultaba muy confuso. Me gustaba caminar por horas y perdernos en la ciudad, en lugares donde nadie nos conocía; soñar en voz alta, compartir música, mirarlo cantar en cualquier momento, leer lo que escribíamos, sentirme ajena al mundo cada vez que estaba a su lado. Eso sucedió durante los primeros meses de aquel año, pero un día de Julio simplemente desapareció. Se fue alejando hasta un día ya no estar, y desde entonces no he sabido nada de él. Fue como leer el último capítulo de alguna novela, con esa sensación de querer que la historia continúe aún sabiendo que eso no va a suceder.
"[...] Fuiste un misterio que nunca termine de descubrir, un rompecabezas del cual siempre me faltaron piezas, una historia que encontró su final abruptamente; y aunque no lo quiera, tengo que aceptar que siempre serás un capítulo sin terminar, porque al igual que hoy, tan sólo con escuchar una canción, o mejor dicho: esa canción, me doy cuenta de todo lo que aún está presente, todo lo que ahora escribo, todo lo que me falta por escribir."
Escribí eso el 29 de Octubre, y seis meses después escribí por última vez sobre él. Pero en fin, toda esa historia adolescente ahora tiene sentido porque fue uno de los motivos que me llevaron a crear este espacio. Tal vez inconscientemente fue la única forma en que podía hacer que se quedara para siempre. Le había escrito tanto que quise dejar esto como símbolo de lo que significó en mi vida. Hasta el nombre del blog está relacionado con él. Y ahora que ya he superado todo eso, me resulta un tanto incómodo que implícitamente siga presente en mi vida.

Entre los autores que leía en ese entonces estaban Baudelaire, Rimbaud, Oliverio Girondo, Jules Supervielle, Vicente Huidobro y Nabokov. Cuando vuelvo a leer lo que escribía en ese año pienso que todavía me encontraba en esa fase en la que uno se está descubriendo y lo que escribe es un reflejo de lo que lee, como una paráfrasis, pero que no se escribe conscientemente, algo difuso y lejano. A lo mejor esa fase es permanente en diferentes grados, no lo sé, pero cuando leo las primeras entradas que subí, encuentro versiones muy gastadas o manipuladas de aquellos autores en mí. 

Por otra parte, ese año también entré a la Universidad. Diecisiete años y me encontraba decidiendo qué era lo que quería hacer de mi vida, al menos los cuatro o cinco años siguientes. Dejé de escribir por un tiempo, la Facultad resultó bastante absorbente y simplemente abandoné el blog ese año, sólo subía muy pocas cosas. Hasta finales del 2012 -en Noviembre- retomé un poco el escribir y leer otro tipo de poesía; a partir de entonces creo que encontré un "estilo" propio, si es que puedo llamarlo así (a lo mejor en dos años me vuelvo a leer y me doy cuenta que parafraseo a los autores que leo hoy en día) y  traté de estar más presente aquí, pero a fin de cuentas en este año tampoco he sido muy constante con las entradas.

Creo que muchas veces uno escribe porque desea ser leído, porque llega un momento en que el escribir para sí mismo no basta. Esa también fue una razón para abrir el blog. Al principio, o más bien hasta hace poco no comprendía la mecánica de Blogger, no sé cómo pero encontré algunos blogs y de ahí llegué a otros, y luego a otros más, todos me parecían (me siguen pareciendo) muy buenos, todos (o en un noventa por ciento) son españoles. Podría pasarme todo el día leyendo cada uno de ellos. Confieso que revisar cada nueva entrada ya se ha convertido en un hábito -creo que de los buenos- y al final del día siento que algo me falta si no los leo. Además, el hecho de saber que existen personas leyéndome en otro continente, en un país que siempre he querido conocer, y que espero pronto visitar, es indescriptible.

Finalmente debo agradecer a quienes se han detenido aquí alguna vez. Especialmente a RH y a Sandra, que últimamente han dejado su huella constante en este espacio, siempre con palabras tan ciertas, tan llenas de vida, que en verdad han significado mucho para mí durante estos meses; he aprendido, he abierto los ojos, he visto las cosas desde otro punto, y eso se los debo a ustedes. También quiero agradecer a MenteInvisible y a Fran, que llegaron hace poco, y me alegra que así haya sido, sus palabras también son muy importantes, me gusta saberlos presentes. Gracias a los seguidores que fueron apareciendo con el tiempo, creo que esto no tenía mucho sentido hasta que llegaron aquí; por mi parte yo trato de leerlos constantemente, aunque no siempre comento, estoy pendiente de sus palabras. Todos tienen algo que los hace únicos, a veces me sorprende cuántas personas existen que escriben de formas tan diferentes, que reivindican la poesía con su verbo y todas se encuentran acumuladas en este espacio. Es como un paraíso bizarro: tantas historias, tanta poesía, tantas miradas, todo aquí, sólo para quien decida tomarlo. 


Comparto una última experiencia relevante de hace dos años, el concierto conmemorativo de los 10 años de Monocordio, una de las mejores noches que he vivido.