domingo, junio 30, 2013

¿Escribirte cientos de veces, para después olvidar todo? Como si la memoria fuera tan dócil, tan maleable. Como si las palabras en su levedad se fueran con el viento. Quiero escribirte sobre el cielo con las nubes diluyéndose en mis dedos, y en lo ancho de ese mar que desconoces, con olas tristes que no sepan decir adiós, como aquellos que conocen del amor y la ausencia.

Te escribo porque aún no he aprendido a hablar contigo, porque mi voz parece ser acuchillada cuando trato de decir que te quiero, porque la sangre se acumula en mi garganta y las palabras comienzan a solidificarse dentro. Te escribo porque la vida se me escurre entre las dudas, porque con este diálogo ficticio pretendo disipar los miedos que me anidan, y sólo así puedo percibir al soliloquio haciéndose lugar entre las palabras que callo y las que me digo. 

Y porque apareciste entonces, bajo el sol de Marzo, con la mirada esquiva y las palabras claras, con la melodía de tu sonrisa naufragando en mi tristeza y esa luz en tus ojos como una señal en el camino. Apareciste cuando otros hacían garabatos en el relieve de mi corazón aturdido, cansado de volar sobre geometrías intangibles y palabras vacías, trazando con tu lenguaje siluetas incapaces de borrarse.


Porque a partir de ese día trastornaste mi universo.

sábado, junio 22, 2013

A tus ojos tristes
de poeta
o nube

o flor
entre más te busco más te encuentro


encuentro primaveras de aves
y soles divididos

la muerte
como un pedazo de vida

y un zoológico
de figuras geométricas
formando universos
en tus ojos de nieve

encuentro esos labios tristes
sonríendole al tiempo
y las líneas invisibles
que se construyen en tu interior

un cielo impregnado 
de tus juegos de palabras

y el amor
solito
entre fantasmas

encuentro la noche
en donde palpita la mañana

la ciudad que nos habita
de colores
la memoria

un cúmulo
de astros
danzando
nuestras melodías

y al final
o al principio

encuentro
tu corazón
de caleidoscopio
que amanece 
saturado 
de palabras

You know I can't rhyme nor find reason in all the things I say 

jueves, junio 20, 2013


Los ojos más tristes de la ciudad; del planeta; del Universo. Los ojos más tristes de mi vida. Mira cómo se llenan de palabras, de mujeres, de otros ojos que aparentan guardar un poco de melancolía dentro. ¿Por qué ahora han decidido mirarlo? ¿Qué saben los demás de la tristeza si no existe nada más allá de sus sonrisas, si sus vidas son un océano que se vacía y se llena continuamente de amantes y cervezas y noches sin luces grises alumbrando hojas en blanco y libros desperdigados por el suelo? Ahora todos ansían perderse en sus pupilas, conocerlo, amarlo en secreto. Quisiera saber cuántas palabras han leído dentro de su boca, cuántas veces sus ojos han llovido en sus párpados, cuántos amaneceres han perdido en el aire de sus pulmones. Seguramente ninguno. Yo miro sus ojos de lejos mientras se pierden en algún libro, absortos en una dulce nostalgia que me impide siquiera acercarme. Por eso lo miro a la distancia. Por eso lo leo en secreto. Y escribo.

Nada se compara con sus ojos: tristes de flores, tristes de magia, tristes de agua, tristes de amor, tristes de Historia. 

Tan tristes.