miércoles, agosto 24, 2011

¿Qué más puedo esperar después de ese sublime infierno?
sin esperarlo obtuve más de lo deseado
me entregaste tus palabras en silencio
ahogándome en tu abismo de letras etéreas.
Encontré aquel fantasma que un día te entregué:
el ángel oscuro que cayó en la embarcación maldita
naufragando en horas prohibidas
emergiendo de un sueño eterno o algo parecido.
Fuimos parte del mismo letargo
¿qué más puedo esperar después de ese sublime infierno?
Que palabras te describen sin conocerte
ser sin valor, bestia desconocida.
En qué altar te posas sin mi presencia
digno del subterráneo o dueño del fuego nocturno.
Alguien más te mira en silencio,
nuestras llamas se encadenan en pensamiento
dirigiéndose a tu vuelo inestable,
oscura ave creadora de nuestra guarida celeste.

domingo, agosto 21, 2011

Dibujaste tu vuelo sombrío
desde la cúpula nocturna sobre este abismo.
Contemplé tu silueta de cristal
quebrantada ya por ángeles caídos
procedentes de infiernos que me eran desconocidos.
Descendiste levemente, te posaste a mi lado,
en silencio se cerraron mis ojos con tus manos.
La noche nos incendia desde posiciones remotas,
en nuestras pupilas se reflejan sus alas de fuego
mientras mi alma inhala estas horas nocturnas.
Condúceme a tientas, errante noctámbulo
tu esencia pura me redime del cielo
y me ahoga en los torrentes de plata ardientes.
Esto es el momento de nuestra muerte
el momento en que las palabras callan
y sólo escuchamos nuestros pensamientos
una ardua reciprocidad
y la ausencia de motivos.
No sé si quiero renacer contigo
o aprender a morir sin ti.
Has caído frente a mí, ángel oscuro, deidad errante
sin contener tu misterio sublime.
Me ha cegado el halo que exhalas
me ha callado tu voz profunda
me ha ensordecido el eco de tu presencia.
Diáfano demonio que permanece a mi lado
esperemos en silencio el momento de nuestra muerte.