sábado, marzo 31, 2012

Santuario del incendio

Son tus ojos el símbolo de lo etéreo. Me haces ascender hacia donde la luz se corrompe, a punto de tornarse en sombra. Allá, tus ojos. Miro el reflejo de la luz que emerge de tus pupilas hasta herirnos. Un dolor mesurable, hipnosis sagrada que circunda el fin. Horizonte que penetro, sin ser el sol, sin ser el viento. Dos ojos terrenales que pretenden descifrar el origen de la pureza, el mar de los secretos. Tus ojos conmigo, noche donde naufragan los cuerpos, sed eterna, santuario del incendio.