lunes, diciembre 31, 2012


Tus ojos son el origen de un tiempo que no pertenece a esta tierra.

El instante posterior al amanecer abrasa tus ojos en la levedad del silencio. Antes de que la luz se derrame por completo, tu mirada ya se ha teñido con la miel del mar y todo se encuentra  plagado de aves que sangran surcando sus olas infinitas.



sábado, diciembre 29, 2012


I
¿qué palomas vuelan al final de la última vena
donde esos latidos verdosos de verano
brillan debajo de tus párpados cerrados?

la ciudad es cada vez más inabarcable:
un fondo de luz es la medida de mis brazos
mientras el tiempo se dilata
sobre la piel y los labios

bajo el cielo los ojos se multiplican
simulando el infinito en cada mirada
como diamantes errantes
a través de un laberinto de espejos

II
el deseo se procesa entre la sangre
tendidos sobre la tierra
los pulmones se expanden al sol
y se encienden los huesos
ciñéndose a las raíces de la carne

se hunden todos los astros de madrugada
y en el sopor del vacío se alimenta
la máscara del día que pretende
ser el principio del origen

un cuerpo se suma a otro
en comunión indómita
amanecen entonces atestados
por la levedad del tiempo
o la elevación del lenguaje

III
somos invitados invadidos
de la urgencia silvestre de la muerte

las convulsiones del aliento
florecen en las gargantas polícromas
y las voces se despliegan en torno al silencio
mientras la luz dentro del agua
danza sobre la piel

en un doble despertar difuso
deseamos disolvernos fuera del aire
más allá de las formas y los matices:
en lo imperceptible del universo
que se reproduce constante en nuestra mente

martes, diciembre 25, 2012

Subí al avión buscando a G, la escalinata era estrecha y blanca. Él estaba al fondo, en el asiento del lado de la ventanilla y cuando nuestros ojos se encontraron sonrió con la sonrisa de siempre. Me acerqué para decirle que J me había dicho que la mujer a quien esperaron el día anterior nunca llegó, G dijo que no había problema y me dio las gracias. Su asiento coincidía con el de algunos amigos, así que me senté con ellos y conversamos. Recuerdo que habló sobre la muerte de su padre, hecho que no era culpa de nadie pero que todos en su familia habían tenido que pagar; también hablamos sobre cuestiones relacionadas con la Facultad y otras cosas que ya he olvidado. Minutos después el avión comenzó a avanzar, entonces le dije que mi destino no era el mismo que el suyo, yo me dirigía a otro Estado y mi avión partía al día siguiente. Me dijo que entonces bajara en la próxima vuelta que daría el avión, ahí podría hacerlo. Y así fue, algunos metros después el avión giró ligeramente a la izquierda y se detuvo. G y yo -y todos- descendimos. Entonces desperté.

Pero aún no amanecía, así que mientras volvía a conciliar el sueño recordé que antes del sueño sobre G había soñado con ciertas escenas de la película Lila dit ca, que se suponía que no habían sido parte de la película. Supongo que eran deleted scenes debido a su contenido, eran una versión más detallada de la siguiente parte, sólo que sin la música de Air. Uno de esos sueños clasificación C que no se olvidan.



sábado, diciembre 15, 2012

 Noche y alcohol
          sembradío de flores
                             en tu garganta
                            
 tu cuerpo 
       a punto de extinguirse
                           entre los astros.

martes, diciembre 11, 2012

Te amo, te amo, no te amo. Tierra y fuego en tus labios saben a muerte perdida. Una lluvia de pétalos me aplasta la columna vertebral. Me arrastraré como una serpiente. Un pozo de lengua seca clavado en el vacío alza su furia y golpea mi frente. Me descrismo y derribo, abro los ojos contra el cielo mojado. El mundo llueve sus cañas huecas. Yo te he amado, yo. ¿Dónde estás que mi soledad no es morada? Seccióname con perfección y mis mitades vivíparas se arrastrarán por la tierra cárdena. 
-Vicente Huidobro-

lunes, diciembre 10, 2012


Las aves distantes 
podrían ser 
la medida 
entre el cielo y la tierra.
Aves tan remotas 
como la articulación de las voces
alejándose de la superficie 
hasta dejar de distinguir 
el centro de la periferia.

domingo, diciembre 09, 2012


Nada esencial sucede en la ausencia del ruido…
en la mayoría de las culturas, el tema del ruido
descansa en el origen de la idea religiosa…
Entonces, la música, constituye una comunicación
con esta primordial y amenazadora oración del ruido.
Jaques Attali

I
Es la arquitectura de tus palabras perforando mis pupilas
y tu melomanía emergiendo desde mi médula en secreto.

Aquí sólo el zumbido infinito de tus labios-alas
vibrando allá donde el sol, al fondo del cielo;
ahora sé que habitarás en mi cuerpo eternamente,
dentro de los árboles o debajo de la tierra
como el eco de las aves navegando sobre el silencio.

Un aura sónica ya me une a tu cuerpo,
El sonido inmensurable nos ha tornado visibles.

Miro el matiz sedante de tu silencio agonizando,
y de mis dedos emergen palabras
eyectadas por mi mente dispersa,
símbolos ambiguos que se hunden en la noche
detrás de los astros, sobre las manos de la muerte.

II
Ojos de la ciudad, lentejuelas parpadeantes,
donde el tiempo se desvanece
en intervalos de luz
o de sombras.

Las papilas dilatadas de la lengua del crepúsculo
lamen organismos que se diluyen como recuerdos;
eclipsan con su saliva sagrada tus ojos
mientras te miro distante, sin mirar.

Inmóvil, en la oscuridad de algún piano
mis párpados terminan por cerrarse dentro del sonido;
pienso entonces que tanta intangibilidad es anormal,
te pienso largamente, hasta el amanecer.

III
Llega el tiempo de las nubes colmadas de agua
y el horizonte sin nieve más allá de mis brazos.

Tus manos de hombre sin manos me hieren débilmente
como el sol opaco quemando nuestra piel de verano;
aquí no hay montañas a donde huir,
sólo la lluvia que despierta como el alcohol con el fuego
y tu zumbido etéreo palpitando bajo el asfalto.

Pero sobre mis manos se halla el canto solitario de tu existencia,
donde ha nacido un dios secreto, el dios del sonido;
de él aprendimos a devorar los silencios terrenales
y a amar las armonías ocultas en su universo.

IV
He comprendido la perpetuidad del sonido
aún después del silencio y después del eco.
Y el ruido o la música o la no-palabra tejen los sucesos
que configuran el designio de cada exhalación.

El tiempo ha transcurrido sin poderlo suspender
mientras las flores se marchitan y vuelven a surgir.
Las esperanzas fundadas descansan bajo las sábanas
como un arma sin municiones al fondo de las manos
de algún cementerio de restos socavados.

Me pregunto si es la explosión de tus palabras
o el mito de tu silencio; el coágulo de mi sangre o
la alarma muda que palpita en los senderos estáticos.

Es el sonido:
tu sonido
tú, sonido. 


*Esto es de lo que hablaba en esta otra entrada.

sábado, diciembre 08, 2012

Las carreteras que hacia ti me conducen forman un horizonte colmado con la luz amarilla del sol: milpas de madrugada ardiendo frente a mis ojos.

De pronto, no saber de tu tristeza -estela de café y nicotina, sombra de otra piel sobre tu piel diseminada- descarrila mis pasos de tus veredas australes.



And even now if I just close my eyes...






martes, diciembre 04, 2012


Y me descubro tratando de escribir sobre ti, intentando volcar el torrente del desorden poliforme que habita en mis entrañas hacia tu ser tan poco culpable. Las palabras se hallan atascadas pretendiendo encontrarse en tus ojos o en la visceral salutación entre nosotros, pero el espacio inagotable de la hoja en blanco no te pertenece, a pesar de esa urgencia mía por materializarte y abandonar las ideas que se agazapan en pretiles de puentes que se dicen anónimos.

No puedo aprehenderte sino en palabras, en incontables madrugadas dilatadas y naufragios que se acumulan por las mañanas. Ojalá conociera el destino de tus canciones secretas, el murmullo de esa boca cuando al fin dice lo que ha callado, levemente, al fondo de la ciudad; ojalá sólo me bastaras para unas líneas incólumes.

domingo, diciembre 02, 2012

es el aroma que no tienes y las palabras que tus pupilas desatan el silencio del mediodía diluyendo las huellas de nicotina que persisten en tu cuerpo arriba el cielo témpano salpica de hojas el asfalto del sur donde se ocultan nuestros huesos famélicos detrás del trazo de alguna despedida tu nombre en la boca de la humanidad palabras de agujas atraviesan la soledad de la multitud fotografías que palpitan estrujadas en los párpados qué hacer con tus ojos alondras dentro de mis puños un parpadeo: las olas del mar o el naufragio del cielo tiéndeme tus alas que la sangre hormiguea en las venas calcinadas tus semillas se ahogan y la tierra se agita en un vaivén de latidos de árboles que te nombran donde los laberintos de los cuerpos se hunden dentro donde haces amanecer la noche infinita donde el día se detiene donde todo es sol
Debería estar escribiendo sobre Silvio Zavala, pero interrumpo para releer las Notas sobre la Historiografía de José Gaos y después para buscar algo en aquel libro del semestre pasado donde termino por encontrar tu nombre escrito al margen de un ensayo sobre Ignacio Manuel Altamirano; debería responderle a Arturo aunque ya es tarde y no sé desde cuando Diario de Fiestas ya no existe ni por qué me interesa justo ahora; debería dormir o escribir los cuatro ensayos que tengo pendientes; debería hablar de política porque hoy no se habla de otra cosa. Debería cerrar los ojos y empezar otra vez.

Debería, pero no.