sábado, agosto 10, 2013

Últimamente los días son completamente blancos o grises o azules. Tan inciertos. De día hay sol, un sol que atraviesa los cuerpos hasta lo más profundo de sus partículas; pero luego, por las tardes, la lluvia cae, entonces todo se apaga y me pongo a ver las cosas inundarse desde mi ventana. 

Miro tus fotografías, las calles y los edificios estáticos a través de la lente de tu cámara. Quisiera decirte que quizás te entiendo, que vivimos en la misma ciudad desde hace siglos; que también extraño los años que no he vivido y sólo me es posible retratar cada instante si es en blanco y negro. Quisiera decirte tantas cosas, dejar las palabras una por una sobre tus manos abiertas, como pétalos de flores que nunca conocerán la muerte.


Escucho llover como escucho tu voz, como se observan los ojos reflejados en el reflejo de su propia mirada sobre el agua. No sé dónde estás, no sé adivinar las tardes sin tu tristeza. Cuéntame el secreto de tu ojos, dime que la vida como una nube se disuelve entre tus labios, háblame de la lluvia sobre el asfalto y de tu andar color de mercurio entre los sueños.  



12 comentarios:

  1. leerte es situarse entre la niebla, es sentir reflejos y difuminar pensamientos, palabras, para permanecer semiperdido entre todos los grises, paleta clarooscura de mi cuerpo perdido.

    Un abrazo, M.I.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario Mente Invisible, permanezcamos perdidos entre aquellos grises con cada palabra.

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. M,

    No sé que sucede este verano que los àisajes han tomado otros colores, no lo habituales, no sé que nos inunda el alma pero sé que te siento muy muy cercana y que aquí has estado profundamente inmensa.

    un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sandra, tienes muchísima razón en todo lo que me dices. Los paisajes mutan y creo que también nosotros. Siempre estoy cerca aunque no esté aquí.

      Gracias, muchos abrazos.

      Eliminar
  3. La lluvia -muchas veces- nos hace ver cosas que no nos gusta, mojándonos hasta el alma. Sin embargo, trae colores, yo los he visto, espero que los encuentres entre las gotas que golpean el piso.
    Abrazo !

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nicolás, eso es algo que me gusta de la lluvia, puede ser oscuridad pero también luz, puede llenarnos de gris pero también de colores. Los he visto alguna vez y quisiera volver a hacerlo.

      Gracias por dejar tu comentario, un abrazo.

      Eliminar
  4. Seguro la ciudad de méxico.
    el final lo hice mío
    "y de tu andar color de mercurio entre los sueños"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Julio, así es, la lluvia del D.F. Tan única ¿no crees?
      El final es tuyo entonces. Gracias por comentar, saludos.

      Eliminar
  5. A mí me gustaría que todos los días hubiese tiempo para un sol que te traspase y una lluvia que lo vuelva todo gris y adormecido. Y me gustan las fotografías movidas o desenfocadas. Y me gustan los pensamientos puestos así, desparramados despacio en forma de líneas.

    Un abrazo fuerte :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. RH, muchas gracias. Cuando el sol y la lluvia se conjugan durante el día suele ser de lo más hermoso, las emociones varían al mismo tiempo que el frío y el calor, que un cielo despejado o lleno de nubes. A mí también me gustan las fotografías desenfocadas, como los pensamientos.

      Muchos abrazos (:

      Eliminar