Tus pupilas argénteas se derraman lacónicamente sobre este silencio intermedio; el vacío de las palabras que existieron a veces desangra mis venas abiertas. Tu alma inmediata me parece desconocida hasta que vuelves a mirarme en triste confusión, quisiera pero ya no puedo responderte, el mutismo sin causa me abstrae otra vez, no me atrevo a volver a verte...ya no sé cómo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sobre el furor divino