Busco tu boca, el grito que me otorgaron tus labios, el eco que permanece sobre mi boca. Busco la espina de una flor libada entre las sombras, y la liberación de sangre desnuda por sus pétalos.

Sólo encuentro la reminiscencia que me asiste al caer el día, cuando los ojos de la noche se abren para fulminar con sus astros de fuego. Palpo en la memoria, cadáveres de humo inundan el letargo, mis dedos atraviesan el velo de tu alma, en donde sucumben y renacen mis deseos.

Quiero extraviarte en mi abismo, perderme contigo, responder a nuestros sentidos hasta el final de este juego mortífero. Descender hasta llegar al fondo de nuestros cuerpos inconstantes, enterrar las heridas de la oscuridad dentro de la luz fragmentada.

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