Este es el primer insomnio que me causas. Un cúmulo de preguntas sin respuesta. Una espera que parece eterna. Una de esas veces en que me parece que lo estoy perdiendo todo, pero sólo se trata de ti.

Hace unos meses ni siquiera te conocía, mis pensamientos no eran tuyos, ni mis días ni mis noches. Pero el ayer no es el ahora, y hoy eres una idea constante en mi cabeza, eres la noche sin sueño y esa duda en la garganta. También se que el ahora no es el mañana, y para mi alivio, tal vez todo deje de ser lo que es para convertirse en un simple recuerdo.

Nada es necesario. Eso lo sé, o más bien es lo que quiero creer ahora. No eras necesario hace unos meses, no tienes porque serlo ahora ni nunca. Simplemente apareciste en mi vida, no sé porque motivo, no me importa; y ahora sólo lamento saber que no encontraré a nadie que se parezca en lo más mínimo a ti. Porque no quiero buscar,  porque sé que sería inútil, porque personas como tú hay pocas, y porque el universo sería atípicamente benévolo al presentarme a alguien más que llegue a significar tanto en tan poco tiempo. Sí, lo lamento, pero a pesar de todo, el mundo no se acaba contigo.

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