Nada en tu ser me parece real
no encuentro tu fin dentro de mí.
Tus ojos van más allá de la creación
ola etérea, sol oscuro
sombra en la que desnudo mi reflejo.
Y tus labios de luz escondida
descubierta sólo por quien los absorbe,
tornan la materia inmortal
cuando uno es presa de su abismo.
Tus manos podrían ser dioses
eternos redentores sobre mi cielo,
sagrado contacto fatal
con tu limbo inmaculado como destino.
Pero sólo tus palabras
son capaces de devolverme lo tangible
abren mis ojos para hallar tú caos
que es el origen mismo de lo verdadero.

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