Aquí los triángulos no son perfectos

Aquí las noches no son lo mismo que allá donde tú, en los cuartos tapizados con madera en los que cavas tus palabras después del humo y antes del alcohol; y las calles que son luces de nostalgia al sur del continente. Aquí no podemos transitar las horas muertas devorando nuestros organismos hasta el amanecer y las palabras nunca sacian el silencio. Aquí las aves vuelan para no volver.

(Bordeando los límites de las estrellas encuentras un refugio insalvable, armado hasta los huesos ahogas el mundo con tu voz, y el último de los sonidos se dibuja en la línea de tus labios. ¿Era esa la sonrisa que dormía a los pájaros en su vuelo? ¿La que aguardaba dentro de mis ojos como vaho diluyéndose con cada parpadeo?)

Yo sólo soy la sombra que te mira al despertar para tejer entre mis dedos palabras que tu boca deshace con un mutismo de sueño; yo te guardo el espacio que no quiero que habites. Ahora te lo digo: caminamos largamente para no llegar aquí.

Aquí los triángulos no son perfectos.

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