Mis ojos se saturan en la arista celeste donde se triangula el sol como un punto de fuga en el que la luz permea gradualmente la tierra. He numerado cada amanecer de humo rosáceo desde hace tiempo mientras cada instantánea suya palpa los bordes de mis venas sin desvanecerse completamente. Ahora todo parece un resplandor que renace una y otra vez dentro de un universo configurado sin sentido. 

[la primavera es sólo un pretexto para la sinestesia]


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