domingo, noviembre 24, 2013

Antes del amanecer galopan en el silencio las palabras multiplicándose al infinito. Retrocedo en el tiempo y desde la oscuridad de mis párpados percibo la magnitud de sucesos acumulados en un tiempo excesivamente corto. Sesenta días y sesenta noches que representan lo efímero e inmediato que supone la vida.
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A veces me pregunto qué significa la ausencia. Desaparecer voluntariamente como si la no-presencia diera apertura a otra dimensión del tiempo.Un tiempo particular que exige hacerse presente a costa de nuestra ausencia. Dejé de estar; y el tiempo estuvo, apareció para mis pensamientos y dejé de escribir. El tiempo entonces era la soledad. 

El ensimismamiento concluye cuando los círculos se cierran, cuando los ojos se abren y lo estático comienza a moverse. Entonces los caminos se dibujan como la luz entre las sombras. Así volví a caminar mientras todo parecía ajustarse a una geometría distinta: líneas paralelas y círculos concéntricos como huellas reconocidas en otro tiempo, como la historia de un  recuerdo no escrito.

Me ausenté sin olvidar. Me ausenté con sus palabras presentes y con un diálogo reducido a lo interior. Desaparecí parcialmente hasta que el vacío desapareció, pero nunca olvidé. (¿Cómo olvidar?). 
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Demasiadas palabras para decir que la vida no se compone solamente de uno mismo; que ciertas personas son imprescindibles a pesar del tiempo y la distancia. Que el punto de retorno existe. 

2 comentarios:

  1. Yo también me pregunto a veces qué es la ausencia, en qué consiste más allá de lo físico, cómo puede estar algo presente sin que uno piense en ello y sin que, al mismo tiempo, pueda ser olvidado. Y me pregunto todo eso sabiendo que a veces también uno está en esa clase de ausencia de sí mismo también.

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  2. hola como bien 3804204656 jaja

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